Por Adriana B. Anzillotti De la Redacción de LA NACION
Cada vez que se menciona la otra orilla, la primera imagen que llega es la de Punta del Este. Es que ha sido siempre un sitio privilegiado para el descanso, el relax, las vacaciones en familia, los encuentros en la playa y la vida social intensa, que los argentinos han compartido y seguirán en el futuro en las favoritas playas esteñas.
En las últimas décadas, el crecimiento de esa ciudad balnearia no está atado sólo al tiempo de vacaciones estivales sino que es un destino -como otros en la costa atlántica (entre los más cercanos en la Argentina)- que se propician para escapadas durante todo el año cada vez que el tiempo libre lo amerita, para conectarse con la naturaleza y alejarse de las preocupaciones cotidianas. Así en este ámbito crecieron nuevos espacios dentro de esa geografía diversa y siempre gratificante de Punta del Este en lugares más alejados de los tradicionales elegidos por el público, donde las inversiones (por ejemplo, inmensas torres de lujo con todos los servicios) se multiplican de forma creciente de cara al mar, con ese toque sofisticado que caracteriza a la vida esteña. Adhieren a este destino los extranjeros llegados desde el Viejo Continente o de diferentes regiones de América para disfrutar de la magia que emana de esta ciudad oriental, pero con acento cada vez más internacional.
Al margen de este fenómeno que sigue su expansión sin perder su estilo, otra historia se ha comenzado a tejer, pero esta vez en otra ciudad, Montevideo.
De a poco, y casi silenciosamente, muchos argentinos encuentran en la capital uruguaya un ámbito apropiado para desarrollar negocios, algunos vinculados con el sector inmobiliario en el ámbito estrictamente urbano; otros, algo más lejos como en el caso de Colonia, adquieren identidad en segmentos que más se relacionan con barrios, rodeados de naturaleza y diversa forestación.
Pero además del segmento residencial que acapara el interés de inversores y de profesionales vinculados con la actividad inmobiliaria, hay espacio para la expansión comercial que también encuentra opciones para desarrollos destinados a un creciente interés de empresas que se establecen en Montevideo.
Un cambio progresivo y sumamente interesante se está gestando en la capital vecina, que cuenta además con el apoyo de obras de infraestructura (autovías, aeropuerto, entre otros) que impulsan las autoridades de ese país, además de las inversiones privadas.
Tierra y tiempo de oportunidades.
|