Por Adriana B. Anzillotti De la Redacción de LA NACION
Llegó diciembre y repentinamente el mercado cambió su ritmo. Se pasó de la tranquilidad que mantuvo durante el año a las últimas semanas, con novedades y algunos lanzamientos tanto en el mercado urbano como en el de las urbanizaciones fuera de la ciudad. Una leve recuperación se observa estos días, sin llegar desde luego a la euforia. "Todavía hay nubes en el horizonte, pero al menos este comportamiento es un respiro", sentenció un operador de la zona norte. De todos modos, hay que decir que esta conducta es frecuente cada fin de año: la necesidad de concretar operaciones antes de que llegue enero. ¿Las perspectivas? En tono moderado, algo mejor en lo económico, pero nadie se arriesga demasiado y en general se mantiene la cautela.
En perspectiva hacia 2010, el sector busca despegar. No es sencillo y no sólo por las crisis, sino tal vez por la conducta recurrente de circunstancias que juegan en contra de una economía más saludable, como merece el país, según su potencialidad y reconocidas virtudes. Justamente en estos días hubo algunas novedades que acercaron entidades bancarias, que obviamente están dirigidas a un sector de la población con capacidad de ahorro para ampliar, construir o también para adquirir una vivienda. No es lo que espera la mayor parte de la demanda insatisfecha, pero hay que reconocer que de algún modo es un paso necesario para retomar -ojalá así sea- en el futuro, y con otras condiciones y variables, un tipo de financiamiento para adquirir la primera vivienda.
Al margen de este tema preocupante, la actividad se renueva y abre espacios de inversión en otros destinos donde las reglas son permanentes, con rentas aseguradas y el plus que aporta la confianza en un activo como resguardo de valor a futuro. Y salvo los muy expertos, habituados al manejo de los negocios bursátiles o financieros, el ladrillo gana sin excepción después de tantos sinsabores, de ahorros que se pulverizan. Entre las preferencias de la demanda a la hora de comprar figura la adquisición de la casa terminada, por ejemplo en una urbanización, donde se evitan los dolores de cabeza que significa afrontar los pasos y costos de una obra hasta su finalización. Si hay que invertir, siempre es preferible elegir el proyecto listo para comenzar una nueva etapa. Inversiones con el menor riesgo posible, al menos, hasta que el escenario se vuelva más confiable.
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